Entre pájaros, insectos y juegos se aprende de biodiversidad hortelana

Buenas hortelanas y hortelanos.

En el huerto, siempre hay tiempo para jugar aprendiendo. Por eso hemos recuperado el juego del twister y lo hemos adaptado para aprender las partes comestibles de las plantas. Con las manos y los pies han podido comprobarlo los alumnos del Tomillar.

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Hemos conocido las aves torresanas, sus cantos y las hemos atraído con unos comederos que adornan no sólo los árboles del huerto, sino los árboles que rodean al colegio, como han podido hacer los alumnos del Peñalar y el San Ignacio de Loyola.

Después de mirar al cielo hemos mirado al suelo, y aunque no había muchos insectos o mejor dicho, muchos bichos que nos deleitaran con su presencia, les hemos preparado unos hoteles que van a tener donde elegir residencia para pasar el invierno. Si queréis repetir la actividad en vuestra clase hemos colgado la ficha de la actividad y un póster de los principales invertebrados del huerto.

Y claro, estábamos tan atentos a fomentar la biodiversidad que casi se nos olvidan las plantas, porque a pesar del letargo invernal, siguen necesitando nuestra atención.

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Mientras crecen las hortalizas

Los pequeños hortelanos de Torrelodones no se han quedado de brazos cruzados a esperar a que germinasen sus habas, ajos y demás cultivos, sino que han realizado otro tipo de tareas. En la Escuela El Tomillar se han dedicado a decorar un palet para convertirlo en jardín vertical. Las manos se han empleado para dar color y para trasplantar.

 

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También han aprendido a separar sus residuos, han conocido los 4 contenedores habituales, más el punto limpio y la fabrica de compost del huerto, la compostera. En el colegio Peñalar hicieron hasta un mural para recordarlo, porque van a empezar a traer sus residuos compostables de casa.

 

Y mientras tanto, entre sol y lluvia, frío y calor, las hortalizas van germinando…

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LAS TAREAS DE OTOÑO EN LOS HUERTOS ESCOLARES

Después de conocernos, elaborar entre tod@s las normas y descubrir el estado de los huertos escolares, nos hemos puesto manos a la obra, y con las herramientas apropiadas hemos empezado a airear la tierra y abonarla para la siembra de otoño.

 

No podía faltar el trabajo en el compostador del Colegio San Ignacio de Loyola donde los alumnos ya tienen experiencia de otros años y conocen los beneficios de los residuos orgánicos para elaborar mantillo.

Equipo compost

Cuando los bancales estaban preparados, han entrado en juego las semillas de las hortalizas de otoño-invierno: guisantes, espinacas, nabos, zanahorias, rúcula, rabanitos, acelgas y perejil ya están bajo la tierra.  Y siempre hay momentos para los visitantes inesperados, como esta oruga de la col con la que el mítico Juan el Hortelano capta la atención del personal.