Recreos Residuo Cero: origen y… continuará

Parece que ha pasado más tiempo, pero a comienzo de este curso, elegimos el programa Recreos Residuo Cero como eje central de La Huerta al Cole 2019-2020. Creemos que es un asunto que hay que seguir reivindicando, porque la necesidad de un planeta limpio y sostenible es una necesidad imperiosa que como hortelan@s conocemos y ponemos en el centro para que las futuras generaciones sean conscientes.

Pero hagamos un poco de memoria. Todo comenzó en agosto de 2018 cuando una adolescente se plantó frente al parlamento sueco para pedir acciones por el clima. Os dejamos una frase que aparece en la contraportada del libro “La Historia de Greta”: “Existe una emergencia inmensa que nadie considera una crisis, mientras quien guía a los países se comporta de manera inmadura. Hace falta despertar y cambiar las cosas”.

Después esa pequeña acción se extendió por todo el mundo y se crearon las plataformas Juventud por el Clima, Madres por el Clima, incluso Profesores por el Clima. A nivel social, la conciencia ecológica empezó a estar en primera plana, y del 3 al 9 de junio de 2019 se hacía la primera Semana sin plásticos que promovió la plataforma Zero Waste España o en septiembre de ese año la Semana por el clima que propuso la organización Teachers for Future. Incluso Madrid fue la sede de la última cumbre sobre Cambio Climático, en la que no se llegaron a los acuerdos ambiciosos que se esperaban.

Mientras tanto, desde los colegios de Torrelodones, se estaba gestando el cambio. La propuesta de este curso era eliminar los residuos de los recreos, promoviendo desayunos más saludables y sostenibles. En el primer trimestre se realizó una acción impacto: recoger los residuos inorgánicos generados en el recreo y plasmarlos en un mural. Aquí podéis ver algunos ejemplos:

En el segundo trimestre nos pusimos manos a la obra, se crearon las Ecopatrullas, en los colegios que no había, que eran l@s voluntari@s que se encargaban de despositar los restos orgánicos en la compostera del huerto escolar. Algunas clases fabricaron su propio portadesayunos con ropa reutilizada. Y todas las clases participantes en la Huerta al Cole tuvieron su Residuómetro. Dicho aparato constaba de una tabla en la que cuantificar el tipo de almuerzos que traían cada día, comparando los residuosos frente a los sostenibles. Además de una caja de cartón donde ir calculando el volumen de envases generados a la semana.

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Ya se estaban apreciando mejoras, y los desayunos sostenibles acababan de superar en número a los residuosos en algunos colegios. En otras clases estaban acercándose cada vez más al objetivo de residuo cero.

Pero se paró todo. Y el plan que teníamos para el tercer trimestre, de valorar y publicar los resultados, no se pudo llevar a cabo. Nos gustaría retomar este programa el próximo curso y lograr hacer esos cambios tan necesarios para el planeta. Mientras tanto, os dejamos un Decálogo de Residuo Cero para practicar desde casa:

  1. Lleva siempre contigo una bolsa reutilizable para hacer tus compras.
  2. Compra a granel y utiliza tarros o bolsas de tela para para llevar a
    la tienda.
  3. Elije siempre producto fresco y lleva envases
  4. Siempre que el envase sea necesario elije siempre cartón o vidrio.
  5. Busca productos con envases sean retornables.
  6. Composta residuos orgánicos en casa o busca zonas de compostaje
    comunitario en tu comunidad.
  7. Compra ropa de calidad, que no se rompa fácilmente, y busca proyectos
    de intercambio para renovar tu armario sin generar residuos.
  8. Evita los envases de un solo uso, utiliza termos y cantimploras.
  9. Utiliza pastillas de jabón y champú sólido o busca lugares en los que
    poder rellenar tu envase reutilizable.
  10. Consume de cercanía. Evitarás envases innecesarios y reducirás la
    contaminación del transporte.

¡Vamos por el buen camino, seguimos!

Llegó el momento de entutorar y asociar

Aunque estemos todavía en primavera, mayo siempre anuncia con sus calores el verano. Vamos a hablar de una de las estrellas del huerto en este momento, el tomate. Y es que esta planta de buen comer (abono), de buen beber (riegos) y que necesita tomar el sol, también requiere de ciertos cuidados, uno de ellos el entutorado.

Cuando alcancen una altura en la que se puedan caer las plantas por el peso de los frutos, estonces nos estarán pidiendo que las entutoremos. Este verbo hace alusión al tutor, que es el soporte al que se ata la planta. Lo ideal es hacerlo con cañas de bambú.

Además necesitaremos una cuerda para sujetarlas al tutor, elegiremos preferiblemente una fibra natural, para que luego al quitarlas sean compostables. Así lo muestra Óscar el hortelano en este vídeo:

Os dejamos algunos modelos de entutorado que podéis emplear también:

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Pero no sólo de tomates vive el/la hortelan@, hay mucha abundancia en el huerto ahora mismo, y una asociación muy interesante que podemos hacer es la Milpa, también llamada Tres hermanas o asociación precolombina. En América, desde hace cientos de años, mucho antes de que llegaran los españoles, algunos pueblos indígenas cultivaban calabazas, maíz y judías juntos, porque sabían que se benefician mutuamente y les aportaban tres nutrientes básicos de su dieta: hidratos de carbono (calabaza y maíz), proteínas (judías o frijoles como lo llaman allí) y vitaminas (calabaza).

Eso se debe a que el maíz hace de tutor natural de las judías verdes. Las judías verdes, trepan por el maíz con sus zarzillos y aportan nitrógeno al suelo, lo que beneficia a los otros cultivos. Mientras que la calabaza, de porte rastrero, se beneficiará de la sombra generada por los otros dos y además evitará el crecimiento de hierbas indeseadas y será un acolchado natural que retiene la humedad.

¿Queréis comprobarlo? Pues tendréis que sembrar primero el maíz, entre mayo y junio, cuando crezca unos 15-20 cm. podréis plantar las calabazas y sembrar las judías verdes. Milpa Los Ángeles

¡La unión hace la fuerza, y en el huerto lo llamamos biodiversidad!

 

Seguimos a lo nuestro

Comenzamos el año sacando el compost en el huerto de El Tomillar. Además, las ecopatrullas de la clase de los mayores, están echando los restos de frutas del desayuno en la compostera. Cada clase cuenta ya con su cubo de Dra. Compostina, la lombriz experta en restos orgánicos compostables.

Y entre siembras de invierno, trasplantes y abonados, se nos cuelan volando unos compañeros inseparables del huerto, las aves insectívoras, a las que intentamos atraer con unos  comederos de cáscara de naranja.

Mientras tanto, en otro huerto escolar torresano, el año nuevo ha traído nuevas siembras: espinacas, zanahorias, guisantes, rúcula y rabanitos se atreven a desafiar al invierno. Continúan las labores de aireado de la compostera, que gracias a las ecopatrullas, hemos tenido que ampliar en el Colegio San Ignacio de Loyola a una segunda compostera.

Pero también hemos tenido sesiones para reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y su impacto en el medio ambiente. Con una dinámica hemos aprendido la diferencia entre traer una fruta de Costa Rica o del sur de la Comunidad de Madrid. La diferencia es de miles de kilómetros. Otro ejemplo ha sido con un plato de macarrones ecológicos y locales y otro donde los ingredientes venían de distintos países. Gracias a la FUHEM Y GARÚA por este material que está a disposición de todo el mundo:

Guía didáctica “Alimentar otros modelos”

Y el comedor del Colegio San Ignacio de Loyola ya lucen estos didácticos y atractivos carteles para concienciar sobre la necesidad de hacer un consumo responsable de frutas y verduras:

CARTEL-KILOMÉTRICOS-nuevoCARTEL-ECOLÓGICOSCARTEL-TEMPORADA

Carteles descargables para decorar el comedor escolar (Cooperativa GARÚA)

Vuelve el ciclo hortelano en Torrelodones

Otro curso más, nuestr@s jóvenes aprendices de hortelan@s han empezado a experimentar el ciclo del huerto: descubrimos la frondosidad de la vida silvestre que ha quedado tras el verano, las flores inesperadas y las hierbas espontáneas. Tenemos que seleccionar con cuales nos quedamos y aprovechamos para recoger las semillas de las hortalizas, ya que cada colegio se va a convertir en custodios de sus propias semillas.

Y entonces llega el momento de abonar nuestros bancales. Recurrimos a las composteras, que con el buen trabajo de los organismos descomponedores, nos tienen reservado su tesoro. Y por último para la puesta a punto del huerto de otoño, llega el momento de la siembra. Las míticas habas tradicionales, que recogimos en junio, junto con guisantes y tirabeques que recolectamos en primavera, los garbanzos que regenerarán la tierra, así como todas las hortalizas de raíz y hojas del otoño – invierno.

¡Todas las semillas tienen cabida en las manos de sus guardianes!

 

La huerta vergel de mayo

Hemos vuelto del puente de mayo y nos hemos encontrado un auténtico vergel en los huertos escolares. No era de extrañar, tras las lluvias y el calor primaveral, pero no hemos sido los únicos en notarlo. Un ejército silencioso de insectos ha tomado posiciones. Las habas de muchos colegios ya cuentan con sus comilones pulgones negros, menos mal que las mariquitas se están pegando un festín y algunas incluso se están reproduciendo. En lo alto las abejas y abejorros liban el néctar de las flores y algún escarabajo longicornio explora entre la vegetación.

 

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Y después de la observación minuciosa nos hemos puesto manos a la obra, porque es el momento de los trasplantes de primavera. Si queremos hacer pisto o gazpacho este verano, nos toca plantar los tomates, pimientos, berenjenas, calabacines y demás sabrosas hortalizas. Ahora bien, primero habrá que buscar un hueco entre la maleza…

 

Y por último lo más deseado, la cata sobre el terreno de nuestras cosechas: las habas tradicionales que sembramos en noviembre, ya están dando sus frutos. Guisantes, acelgas, zanahorias, lechugas, rúcula y espinacas son algunas de las verduras que hemos podido degustar. ¡Qué abundancia nos regala la Madre Tierra!

 

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Entre pájaros, insectos y juegos se aprende de biodiversidad hortelana

Buenas hortelanas y hortelanos.

En el huerto, siempre hay tiempo para jugar aprendiendo. Por eso hemos recuperado el juego del twister y lo hemos adaptado para aprender las partes comestibles de las plantas. Con las manos y los pies han podido comprobarlo los alumnos del Tomillar.

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Hemos conocido las aves torresanas, sus cantos y las hemos atraído con unos comederos que adornan no sólo los árboles del huerto, sino los árboles que rodean al colegio, como han podido hacer los alumnos del Peñalar y el San Ignacio de Loyola.

Después de mirar al cielo hemos mirado al suelo, y aunque no había muchos insectos o mejor dicho, muchos bichos que nos deleitaran con su presencia, les hemos preparado unos hoteles que van a tener donde elegir residencia para pasar el invierno. Si queréis repetir la actividad en vuestra clase hemos colgado la ficha de la actividad y un póster de los principales invertebrados del huerto.

Y claro, estábamos tan atentos a fomentar la biodiversidad que casi se nos olvidan las plantas, porque a pesar del letargo invernal, siguen necesitando nuestra atención.

Mientras crecen las hortalizas

Los pequeños hortelanos de Torrelodones no se han quedado de brazos cruzados a esperar a que germinasen sus habas, ajos y demás cultivos, sino que han realizado otro tipo de tareas. En la Escuela El Tomillar se han dedicado a decorar un palet para convertirlo en jardín vertical. Las manos se han empleado para dar color y para trasplantar.

 

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También han aprendido a separar sus residuos, han conocido los 4 contenedores habituales, más el punto limpio y la fabrica de compost del huerto, la compostera. En el colegio Peñalar hicieron hasta un mural para recordarlo, porque van a empezar a traer sus residuos compostables de casa.

 

Y mientras tanto, entre sol y lluvia, frío y calor, las hortalizas van germinando…

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LAS TAREAS DE OTOÑO EN LOS HUERTOS ESCOLARES

Después de conocernos, elaborar entre tod@s las normas y descubrir el estado de los huertos escolares, nos hemos puesto manos a la obra, y con las herramientas apropiadas hemos empezado a airear la tierra y abonarla para la siembra de otoño.

 

No podía faltar el trabajo en el compostador del Colegio San Ignacio de Loyola donde los alumnos ya tienen experiencia de otros años y conocen los beneficios de los residuos orgánicos para elaborar mantillo.

Equipo compost

Cuando los bancales estaban preparados, han entrado en juego las semillas de las hortalizas de otoño-invierno: guisantes, espinacas, nabos, zanahorias, rúcula, rabanitos, acelgas y perejil ya están bajo la tierra.  Y siempre hay momentos para los visitantes inesperados, como esta oruga de la col con la que el mítico Juan el Hortelano capta la atención del personal.